Mitos sobre el Autismo

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Mitos sobre el Autismo

Mitos sobre el Autismo

Por Ailyn Falk Aliaga.

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Los mitos que existen respecto a nosotros me han hecho reflexionar. Resulta frustrante ver cómo están tan arraigados en la sociedad.

Aún hoy en día es posible encontrar información errónea sobre el autismo en internet, que provoca mucha confusión y refuerza que se instalen mitos en la opinión pública.

Es frecuente escuchar frases como, “que nuestra forma de relacionarnos socialmente es muy limitada”, o “que tenemos falta de empatía”, “que no soportamos los cambios”, “asociales”, etc…

En esta columna quiero hablar de algunos mitos respecto al autismo y de paso enfatizar que no todas las personas autistas somos iguales; la verdad es que cada uno de nosotros es un mundo.

Mito: “Todos los autistas de alto funcionamiento son superdotados”

Respecto a las personas autistas de alto funcionamiento se piensa que todos son muy inteligentes al punto de ser superdotados. Esta es una verdad a medias, pues hay personas autistas que pueden ser muy inteligentes, pero otros poseemos una inteligencia normal. Hace algunos años mis exámenes psicológicos de inteligencia revelaron que tenía una inteligencia normal superior en ese momento (sabemos que la inteligencia cambia con el paso de los años).

Cuando estaba en la escuela, mis compañeros creían que era una superdotada, porque tenía buen rendimiento académico, de hecho una vez me dijeron que creían que yo era ”extraterrestre” porque tener tan buenas notas no era normal.

La realidad es que nada podía ser más mito que esto, solo era una joven autista que se centraba y se aplicaba en sus estudios.

Otra de las razones por la que pienso que muchos nos consideran superdotados es porque sabemos mucho de ciertos temas.

Se trata por lo general de temas de interés para nosotros, y algo que les puedo asegurar, es que cuando nos interesa mucho un tema, nos dedicamos a estudiarlo a fondo. Esa es la ciencia, somos dedicados, nos fascinamos con estos temas que para nosotros son intereses profundos.

No puedo negar que hay personas autistas que si son superdotados, pero no todos lo somos, en lo personal me considero una persona autista con una inteligencia normal.

Mito: “A las personas autistas no les gusta el contacto visual”

Se cree que las personas autistas no miramos a los ojos porque sencillamente “no tenemos interés en la gente” o “simplemente no nos gusta”, que solo nos interesamos “en nosotros mismos y nuestros gustos”.

Permíteme aclarar que el no mirarte directamente a los ojos, se debe a que se nos hace difícil interpretar la gestualidad del rostro. ¿A qué me refiero con esto? Veamos un ejemplo: si la persona frunce el ceño puede significar que está molesto, que está confundido, o que está pensando. Para nosotros el identificar esos gestos es complicado y agotador, porque no sabemos cómo interpretar esta gestualidad, esto nos produce mucha ansiedad y angustia.

Ponte en nuestro lugar: ¿Qué harías tú si algo te causa mucha ansiedad y angustia?

¿Acaso no lo evitarías?

Pues lo mismo hacemos nosotros.

Entonces no significa que seamos maleducados, menos que no te estemos escuchando, necesitamos adquirir más confianza para comenzar a mirarte a los ojos.

Cuando hables con una persona autista no lo obligues a que te mire a los ojos, solo muéstrale que eres una persona confiable, que lo respetas en su neurodiversidad, y verás como poco a poco fijará la mirada en ti cuando le hables.

Otra de las razones por la cual desviamos la mirada, está relacionado con nuestras hipersensibilidades, que pueden afectar todos nuestros sentidos.

Cuando dejamos de mirar a una persona o tenemos la mirada perdida, la gente cree que es por “poco interés” o porque “somos poco empáticos”, pero la razón por la que dejamos de mirar a la persona es porque hemos percibido algo que tú no percibiste.

Por nuestras hipersensibilidades (auditiva), podemos captar sonidos que para algunos pueden ser imperceptibles, como el sonido del viento al mover las hojas y la hierba, el zumbido de un insecto o ruidos repetitivos.

Estas cosas tan insignificantes para algunas personas, para nosotros pueden ser foco de distracción.

Las personas autistas somos más sensibles o más bien, nuestros sentidos son más sensibles.

Recuerda que cuando una persona autista desvía la mirada no es porque no te quiera prestar atención, sólo está percibiendo algo que es imperceptible para ti y que solo tomará un momento.

No asumas que no tengo emociones solo porque mi mirada está perdida. Seguramente estoy percibiendo algo que tú no percibes aún.

Mito: “Somos inflexibles”

La inflexibilidad en el autismo es una verdad a medias, pues si en ocasiones a las personas autistas nos cuesta abandonar nuestras ideas, no es sólo por terquedad.

Lo que sucede es que no sabemos cómo hacerlo, no sabemos cómo cambiar nuestras ideas o rutinas, no sabemos ser flexibles.

Para las personas autistas, el tener una rutina, nos ayuda a mantener el nivel de ansiedad bajo, ya que las estructuras nos hacen sentir que tenemos el control de la situación. Las cosas inesperadas (cambio de planes) son un gran desafío para nosotros.
La inflexibilidad es algo que se presenta muy comúnmente en las personas autistas y es algo que trae bastantes problemas.

Una persona autista es reacia al cambio de buenas a primeras sobre todo si hablamos de nuestras rutinas diarias, pero no significa que no podamos cambiar.

Necesitamos que se nos explique el porqué de este cambio, para que pueda ser asimilado, además del tiempo y paciencia por parte de las personas que estén en nuestro entorno.

Cada persona autista tiene un tiempo diferente para asimilar los cambios en su rutina.

Si se nos entregan las herramientas adecuadas para ese cambio, podremos adaptarnos sin tanto estrés.

Entonces la pregunta aquí es: ¿Somos inflexibles o no sabemos ser flexibles?
Si no sabemos, entonces podemos aprender.

Mito: “Asociales”

A los autistas no les gusta hacer amigos”, “a los autistas no les motiva el socializar”.

¡Qué frases!

Bueno, esto está muy lejos de ser verdad.

Las personas autistas si deseamos tener amigos, pero es muy difícil cuando no sabemos cómo hacerlo.

No es que no queramos amigos, nosotros no “sabemos” hacer amigos. Las situaciones sociales nos ponen muy nerviosos, ya sea por gestualidades o señales sociales, que para nosotros es un mundo desconocido y complicado de entender, además en ocasiones la gente a nuestro alrededor, en lugar de ayudarnos a desenvolvernos en un determinado ambiente, se aleja. Eso nos hace sentir muy frustrados, a tal punto de dejar de intentar el socializar, terminando más solos aún.

A las personas autistas nos cuesta hacer amigos, no es que no queramos hacer amigos.

No somos “personas insensibles” que “solo nos preocupamos de nosotros mismos”.

En el fondo de nuestra alma lo que más queremos es un amigo de verdad, que nos entienda, nos escuche, juegue y ría con nosotros.

Pero es muy difícil de conseguir cuando el medio y la gente a nuestro alrededor no ayuda.
Nosotros podemos ser muy buenos amigos, somos muy leales, sinceros, confiables y queremos mucho a nuestros amigos. Para nosotros las amistades sí son importantes.

Citaré una frase del libro “El Principito”: “Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante”. Así como el Principito entendía lo especial y única que era su rosa, así es para nosotros la amistad.

Estos son solo algunos mitos sobre el autismo, sin duda es importante separar la fantasía de la realidad. Solo así podremos acabar con los prejuicios.

Para quienes estén leyendo esta columna, les pido que no olviden lo siguiente; cada persona autista es un mundo y hay que conocerlo para saber cómo es este mundo, pero sobre todo no olvides que somos humanos.

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